Presentación

Ricardo Hernández Forcada Director del Programa sobre Asuntos Relacionados con Sexualidad, Salud y VIH

El movimiento contemporáneo de derechos humanos, que tiene como momento emblemático la suscripción de la Declaración Universal de Derechos Humanos por parte de todos los países en Naciones Unidas, en este propósito constituye el primer consenso ético universal. Cabe agregar que sus alcances están marcados por el derecho a la no discriminación como condición sine qua non al momento de garantizar el acceso a los bienes jurídicos tutelados por esa protección, es decir, que esos derechos no pueden decirse tales si su reconocimiento, acceso o garantía, ocurren en condiciones desiguales por cualquier motivo.

La igualdad sustantiva, dota de contenidos concretos a la igualdad abstracta y está compuesta por un conjunto de condiciones de verdadero acceso igualitario a las oportunidades, cabe agregar que tome en cuenta las condiciones particulares en las que viven las personas en sus contextos familiares, comunitarios y sociales.
En efecto, para conocer el grado de alcance de la efectividad de ese derecho, es necesario contar con estudios que, desde las ciencias socia- les den cuenta de las circunstancias concretas en que las personas, sobre todo aquellas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad, enfrentan el reto de tener acceso a todos los derechos que ampara el orden jurídico en vigor.

Después de lo anterior expuesto, es de gran realce contar con estudios como el presente que, desde esas disciplinas, dan cuenta de las condiciones y percepciones de poblaciones que experimentan exclusión como son los indígenas, la comunidad LGBTTTIQ, personas con discapacidad, así como afromexicanos, mujeres y personas adultas mayores; de sus circunstancias e historias de vida gracias a un estudio documental y a una encuesta socio demográfica y de percepción sobre el alcance de los derechos humanos, pionera en su tipo, porque de igual forma desagrega la realidad de estas poblaciones, y específica geográficamente en Acapulco, principal ciudad de uno de los estados con más retos de derechos humanos, como es el estado de Guerrero. 

Con esto, el presente estudio da un paso adelante respecto de los estudios realiza- dos por instancias como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), el entonces Instituto Federal Electoral (IFE, hoy Instituto Nacional Electoral, INE), la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), la misma Secretaria de Gobernación (SEGOB) y la Univer- sidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que cuentan con estudios más generales en cuanto a que se realizaron en población general, y de las realizadas por instituciones locales como el Consejo para Prevenir la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED).

No obstante, el estudio constata, con evidencia empírica, cómo el acceso efectivo a los derechos humanos está claramente condicionado por el contexto de violencia estructural y sistemática por parte de las instituciones del Estado, cuyo ejemplo más visible es la criminalización de la protesta, como en el caso de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” en Ayotzinapa, como de condiciones de desigualdad, por ejemplo de ingresos (siendo Méxi- co un país muy desigual, Acapulco lo es aún más, incluso respecto del resto del estado de Guerrero) y otras formas de exclusión mar- cadas por el racismo, el clasismo, la xenofobia, la homofobia y la misoginia, que son múltiples expresiones de violencia simbólica.

Como consecuencia de esto Michel Foucault planteó que esos mecanismos de exclusión estructural se articulan como dispositivos de poder, en particular del biopoder, donde se decide desde las estructuras hegemónicas sobre el ser humano como ser viviente, en el que la antigua facultad de los monarcas de tomar decisiones sobre la vida o muerte de las personas es sustituida por el poder de hacer vivir o abandonar a la suerte del sujeto propiciando en última instancia su muerte.

Por lo tanto este dispositivo controla, por un lado, la sexualidad de los sujetos, asunto que cobra importancia en la materia de este estudio en torno a la exclusión de las disidencias sexuales, aquellas que no se ajustan a la norma heterosexual y cisgénero; por el otro el racismo biológico y de Estado que “básicamente, creo, asegura la función de muerte en la economía del poder”, “En gros, le racisme, je crois, assurer la fonction de mort dans l’économie de pouvoir...” (Foucault, 1976). Esta referencia viene a la memoria al momento de ver las percepciones de los encuestados indígenas y afromexicanos en este documento. Asimismo, sería muy útil contar con estudios como este en las principales ciudades del país, sobre todo aquellos lugares que se han caracterizado por presentar, de acuerdo con organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, con datos que revelan que las violaciones a los derechos humanos se presentan con alta frecuencia.

Cabe añadir que la invisibilidad de las condiciones estructurales y de las percepciones de las propias poblaciones en alta vulnerabilidad da como resultado que la respuesta por parte de la política pública en materia de derechos humanos sea errática, genérica y en el mejor de los casos cargada de acciones bien intencionadas pero que no necesariamente se dirigen a resolver los problemas en que está detenido el acceso efectivo a los derechos humanos de las poblaciones que con mayor urgencia los reclaman en razón de sus condiciones de exclusión y marginalidad. Bienvenida la evidencia que nos obligue a replantear la respuesta pública en materia de derechos humanos por parte de todas las instituciones del Estado.


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